El debate sobre la situación de la comunicación científica en la red ha vuelto a ponerse sobre la mesa. El 3 de enero Materia publicaba el artículo “La ciencia naufraga en la red” en el cual recoge las conclusiones del artículo publicado en ScienceScience, New Media, and the Public“. El subtítulo de la noticia concreta las principales causas de un fracaso del que todavía, creo, no es imposible redimirse: «Un artículo en la revista ‘Science’ advierte de que la comunicación científica no está logrando alcanzar al gran público en Internet. Elitismo, endogamia, el declive del periodismo y el desconocimiento de las redes sociales lastran su difusión».

El acceso a la información a través de Internet no deja de ser un acto voluntario gestionado por los intereses del consumidor. Por regla general cuando buscamos información generalista nos nutrimos a través de medios generalistas, medios que si en las ediciones en papel han visto prácticamente desaparecer los contenidos de comunicación científica, en sus plataformas digitales todavía conservan las secciones dedicadas a ciencias y tecnología.

Pero no es suficiente. El número de blogs que se agolpan en la globosfera tratando de llenar los bits de contenidos científicos para generar debates enriquecedores y conseguir una sociedad formada y con capacidad crítica no llegan a su target objetivo. El problema quizá sea entonces la falta de interés general por parte de la sociedad a cerca de la ciencia.

Quizá por no tener formación. Quizá por no comprender las implicaciones sociales de cada avance científico. Quizá porque perciben a la ciencia como esclava del mercantilismo o perciba a los científicos como peligrosos, tal y como reflejaba el eurobarómetro sobre ciencia y tecnología de 2010. Pero no nos llevemos las manos a la cabeza, en la última encuesta sobre la percepción de la ciencia realizada por el FECYT destacaba la percepción positiva de la ciencia y un aumento de interés por la misma.

El caso es que el ciudadano medio de a pie adora los avances tecnológicos, solo hay que ver la penetración de los dispositivos móviles de última generación. Pero es cierto, el ciudadano medio vive en un vorágine llamada día a día en la que las obligaciones diaria :trajo, niños, compra, limpieza… se cierran sobre su vida y a no ser que el tema de interés se convierta en afición o mantenga alguna relación con su puesto laboral, la dedicación a la información científica será escasa. Pero igual de escasa que a la política local, nacional o internacional. Sólo hay algo que parece no dolerle al ciudadano medio, invertir tiempo en conocer la vida y milagros de cada jugador de su equipo de fútbol de cabecera.

La ciencia parece que sigue siendo algo distante. Muchos científicos tampoco lo ponen fácil, al cerrarse en su gremio y mirar al resto del mundo como simples mortales ignorantes. Y no les pasa solo a los científicos, es más un problema cultural de elitismo.

Respecto a la crisis del periodismo no cabe duda de que ha hecho daño. La situación en las redacciones de los medios no facilita que se contrasten adecuadamente las informaciones y se publican muchas cosas a medias. Además, el sensacionalismo es algo que vende y en no pocas ocasiones los titulares deforman los contenidos de investigaciones.

Personalmente no creo que la divulgación científica haya fracasado. Quizá debamos asumir que la tarea no sólo consiste en escribir un blog y listo. Quizá vaya más allá. Hay hoy profesores que utilizan los blogs para no sólo llegar a sus alumnos, sino para interactuar con ello, incitándoles a escribir un post cada cierto tiempo. El resultado, muchos de esos alumnos terminan teniendo su propio blog. La aplicación de las redes sociales a este mundo está todavía en pañales, piensen en las posibilidades de Pinterest: mineralogía, biología, naturaleza, astronomía… la belleza de las imágenes que ofrece la ciencia al mundo son una de las grandes bazas para llegar al ciudadano medio.

Las acciones de debate en torno a la ciencia como la jornada «Comunicar para Crecer».  La celebración de «La noche de los investigadores», un evento a nivel europeo. «La semana de la ciencia», «Street Alicante Science», los ecuentros «Beer for Science»,… son las patas que deben desvirtualizar la acción en la red. Las revistas de divulgación y trasferencia científica que fortalezcan la percepción social de la relevancia e impacto de la investigación científica en la sociedad… y así un largo etc que debe complementar y configurar un todo.

Un interesante debate en torno a este tema se está generando en el blog Francis (th)E mule Science’s News