Crisis, cambios que no se afrontan, falta de innovación, pérdida de publicidad, nuevos modelos de negocio…el periodismo se autodigiere en su incapacidad de hacer frente a la veloz transformación de una sociedad en la que la tecnología manda.

Durante la sesión llevada a cabo en el Club Información de Alicante bajo el título de “La innovación en los medios: cómo afrontar el futuro” se ha hablado de más de lo mismo, que no quiere decir que haya sido irrelevante. Siempre es bueno repensar, porque tendemos a creer que la primera premisa es la correcta y sin embargo la verdad, o lo correcto, cambia igual que cambia la sociedad.  Pero quizá, como apuntaba  Mario Tascón son los valores los que deben cambiar, debe cambiar la sociedad para que cambie el sistema.

Lo que sí parece una realidad es que el periodismo ha perdido su hegemonía. Esto último también lo comentaba o reconocía Juan Luís Cebrian hace unos días en una intervención similar sobre la realidad que atraviesa el periodismo.
La prensa ya no es lo que era, ha dejado de ser el eje fundamental en la configuración de la opinión pública y por lo tanto ha perdido su posición preferente en la construcción del estado democrático. La opinión pública está dominada, cada vez más, por las redes sociales, un espacio en el que el ciudadano se siente libre. ¿Y por qué esa libertad? La respuesta a esta pregunta me la dió Antonio Miguel Nogués, Director del Departamento de Ciencias Sociales y Humanas de la UMH. Porque en la Red no hay fronteras, no hay límites. En la Red los Gobiernos pierden su poder, en ella se diluye la coacción, el control del individuo. De ahí el reiterado y múltiple empeño de las distintas administraciones por poner puertas al campo.

En USA se llama SOPA, en España Sinde, en China sumisión de las grandes corporaciones digamos Google, Yahoo o Twitter a las restricciones impuestas por el Gobierno, en Irán directamente supresión de redes o suplantación de sitios web para detectar opositores. En todos los casos el objetivo es controlar, poner límites.

Pero volvamos a los mass media. La prensa ha estado subida en un pedestal desde el que miraba al resto del mundo. Esta situación, como ha destacado Ramus Otte, ha provocado que los medios de comunicación se centrasen más en su propio discurso (su  ombligo) que en escuchar con atención que le demandaba el lector que no es más que el ciudadano. Viejos periodistas desconectados de la vorágine que devora el mundo se creen sabedores de los temas que interesan a sus lectores. No se puede dirigir el mundo desde un bunker y así parecen dirigirse muchos medios. Ya no basta con estar en la Red, hay que interactuar, hay que hablar con el lector, hay que darle más de lo que incluso pide, porque el receptor quiere interacción, esa que le prometieron con la radio y no han alcanzado hasta hoy. Esa interacción que todavía estamos aprendiendo a utilizar y de la cual no llegamos a comprender su potencial, como bien reconocía Tascón.

Y llegamos a las redes sociales, que en periodismo parece sólo existir Twitter, y preguntan por el dueño de la información. ¿Es de quien la twittea o del medio para quien trabaja? Y ahí aparece la vieja concepción de propiedad de la información cuando vivimos en la era del wiki. Un periodista debería de sentir la necesidad de twittear, de contar lo que está viendo si lo considera noticiable. ¿De verdad la información tiene dueño? Y en ese caso, no sería la fuente, el hecho, el propietario? ¿Quieren que paguemos por twittear un partido, un concierto, una conferencia, unas jornadas? Con Twitter el periodista se convierte en fuente de primera mano y como defendía Tascón “en su propia marca”.

La conclusión: asumir que el cambio es permanente. Porque si miras detenidamente muchos periodistas parecen encogidos aguardando que pase la ventisca, esperando que todo sea como antes, y si durante el Siglo XX los cambios dieron vértigo, agárrense que vienen curvas.
Y aunque parezca que Mario Tascón era el único ponente también participaban Andy Kaltenbrunner, Director del Master IMIM, Medienhaus Wien, Austria, y Romanus Otte, Director general de Welt Online. Axel Springer AG, Alemania. Ambos aportaron la visión de la Europa del norte, con índices de lectura de infarto (un 75% en Austria) y unos valores muy diferentes.